Works on Paper: a return to physicality

By Bárbara Igor Ovalle

A quarter of the 21st century has now elapsed, and expressionist abstraction seems to have acquired a degree of timelessness that leads us to overlook how, like any other pictorial style, it belongs to a genealogy—whether proximate or distant from the moment of its initial conception. Such is the particular case of gestural painting, an artistic practice centered on gesture—understood, one might argue, as a pictorial exercise in the service of an impulse.


The freedom of exploration that abstraction affords on a formal level—free from the constraints of traditional or figurative representation—is, in my view, the very condition of possibility for this timelessness. At the same time, by virtue of its gestural nature, the value of the work shifts from the final result to the creative process, making the gesture its central element. This gesture—the decisive instant that determines the course the composition will take—is inscribed in the work as an ephemeral trace of time, dissolving with each new stroke until the work is endowed with an imprecise temporality.


© Roberto Duarte

In this sense, Roberto Duarte’s exhibition Works on Paper can be understood as a concrete manifestation of this singularity. Abstraction and gesture converge in a selection of works that, at first glance, seem detached from time, despite being anchored in it. For what we witness here is a reaction to a given conjuncture and, at the same time, a stance expressed as a return to physicality and to the pristine simplicity of traditional materials: a return conceived as a safeguard in times when the vertiginous advance of new technologies and virtuality grip the real so tightly that they subvert our lived experience.


Acrylic and pencil on paper. Duarte emphasizes the choice of medium in light of its material conditions of production, in keeping with the genealogy to which it is linked. This is evident in his preference for a palette of primary colors, in the use of black and white as absolute contrasts of value, as well as in strokes that break the emptiness of the paper—at the threshold between painting and drawing, and between drawing and calligraphy (1).


At this point, it is worth noting that it is Duarte’s trajectory that largely dictates the gesture. Precepts of reason or consciousness—what we might call a personal encyclopedia, in the sense proposed by Umberto Eco—are what modulate these Works on Paper. The street, the public space par excellence, has been the primary site of collection. This is also evident in his photographic work Desplazamiento (Displacement), the result of a two-year journey on foot through the streets of Santiago de Chile (2004). The superimposition of elements that the eye assembles into images feeds a constantly expanding personal encyclopedia. Walking, as a performative exercise, operates as a sign of a search that is not confined to the intellectual plane, but takes shape in reality through the very act of walking, moving, or wandering. And within this same act resides the body—the artist’s body, which makes the act possible and thus becomes a constitutive part of the work.


It is not by chance, then, that in Works on Paper there is a direct reference to the body and its motricity, which inevitably points to the artist’s body and to that personal encyclopedia activated in the gesture, and which, as the result of an operative relationship, is continually actualized. It is precisely in those strategies and creative decisions that remain constant—even as the media transform, as occurs in the transition from photography to painterly practice—that Duarte’s work reveals its true consistency and meaning.


In Works on Paper, virtuality—that disembodied mode of existence structuring the contemporary world—encounters its resistance in the materiality of paper, in the artist’s body as an indispensable component of the pictorial exercise, and in his choice of a gestural language inscribed within a genealogy situated in time and recorded by art history. In other words, this is a carefully selected series in which decades of experimentation resonate in the present: a work in progress where gesture, materiality, and the body continue to operate as producers of meaning.


(1) On material conditions, see Karl Marx. For a formal reading of gestural painting, see Clement Greenberg, Modernist Painting (1960).



Works on Paper: un retorno a la fisicidad

Por Bárbara Igor Ovalle

Transcurrido el primer cuarto del siglo XXI, la abstracción de tipo expresionista parece haberse dotado de un grado de atemporalidad que nos induce a soslayar cómo, al igual que cualquier otro estilo pictórico, adscribe a una genealogía, ya sea ésta próxima o lejana en el tiempo de su concepción primera. Tal es el caso particular del gestural painting, práctica artística centrada en el gesto, según se estime, entendida como un ejercicio pictórico al servicio de una pulsión.


La libertad de exploración que la abstracción concede a nivel formal – ajena a los límites de la representación tradicional o figurativa – es, a mi juicio, condición de posibilidad de esta atemporalidad. Por otro lado, al ser de tipo gestual, el valor de la obra se desplaza del resultado final al proceso creativo, haciendo del gesto su elemento central. Este gesto, instante decisivo que determina el curso que tomará la composición, queda plasmado en la obra como una huella de tiempo efímera, que se disuelve con cada nuevo trazo, hasta dotar a la obra de una temporalidad imprecisa.


© Roberto Duarte

En este sentido, la exhibición Works on Paper de Roberto Duarte puede entenderse como una manifestación concreta de esta singularidad. Abstracción y gestualidad conjugados en una selección de obras que, a primera vista, parecen escindidas del tiempo, pese a estar ancladas a él. Porque lo que presenciamos aquí es una reacción contra la situación coyuntural y, a la vez, una toma de posición expresada en un retorno a la fisicidad y a la simplicidad prístina de los materiales tradicionales: un retorno concebido como salvaguarda en tiempos en que el vertiginoso avance de las nuevas tecnologías y la virtualidad atenazan lo real hasta subvertir nuestra experiencia vital.


Acrílico y lápiz sobre papel. Duarte pondera la elección del medio en virtud de sus condiciones materiales de producción, y en coherencia con la genealogía a la que se vincula. Esto último puede constatarse en su elección por una paleta de colores primarios, en el blanco y negro como contraste de valor absoluto, así como también en sus trazos que rompen con el vacío del papel, en el linde entre la pintura y el dibujo, y entre el dibujo y la caligrafía (1).


Llegados a este punto, cabe destacar que es la trayectoria de Duarte la que, en buena medida, dicta el gesto. Preceptos de la razón o de la conciencia – que podemos llamar enciclopedia personal, a la manera de Umberto Eco – son los que modulan estos Works on Paper. La calle, el espacio público por antonomasia, ha sido el principal terreno de la colecta. De ello da cuenta también su obra fotográfica Desplazamiento, resultado de un recorrido de dos años a pie por las calles de Santiago de Chile (2004). La superposición de elementos que el ojo configura en imágenes nutre una enciclopedia personal en constante expansión. La caminata, como un ejercicio de carácter performático, opera como signo de una búsqueda que no se restringe al plano intelectual, y toma forma en la realidad por medio del acto mismo de caminar, de transitar o de deambular. Y en este mismo acto está el cuerpo. El cuerpo del artista que torna posible el acto, convirtiéndose así en parte constitutiva de la obra.


No es, en tanto, debido al azar que en Works on Paper existe una referencia directa al cuerpo y a su motricidad, que remite indefectiblemente al cuerpo del artista y a esa enciclopedia personal que se activa en el gesto, y que, como resultado de una relación operativa, se actualiza. Es precisamente en esas estrategias y decisiones creativas que permanecen constantes – incluso cuando los medios se transforman, como ocurre en el tránsito de la fotografía a la práctica pictórica – que la obra de Duarte revela su verdadera consistencia y sentido.


En Works on Paper la virtualidad, ese modo de existencia descorporeizada que estructura el mundo contemporáneo, encuentra su resistencia en la materialidad del papel, en el cuerpo del artista como parte indispensable del ejercicio pictórico, y en su elección por la gestualidad adscrita a una genealogía situada en el tiempo que la historia del arte registra. En otras palabras, se trata de una serie cuidadosamente escogida, en la que décadas de experimentación encuentran su resonancia en la actualidad: una obra en desarrollo en la que gesto, materialidad y cuerpo continúan operando como productores de sentido.


(1) Sobre las condiciones materiales, remito a Karl Marx. Para una lectura formal de la pintura gestual, véase Clement Greenberg, “Modernist Painting” (1960).